Irán sufre una ola de calor histórica que amenaza la salud y el medio ambiente

Irán sufre una ola de calor histórica que amenaza la salud y el medio ambiente

 

Irán es uno de los países más afectados por el cambio climático en el mundo. Su situación geográfica, su dependencia de los recursos hídricos y su alta vulnerabilidad a los desastres naturales lo hacen especialmente sensible a los efectos del calentamiento global.

En las últimas semanas, Irán ha experimentado una ola de calor extremo que ha batido récords de temperatura y sensación térmica. Según el servicio meteorológico iraní, el 19 de julio se registró una temperatura máxima de 50,6°C en la ciudad de Omidiyeh, en la provincia de Khuzestan, al suroeste del país. Ese mismo día, la sensación térmica alcanzó los 66,7°C en la ciudad de Bandar-e Mahshahr, ubicada al lado del golfo Pérsico12.

La sensación térmica es una medida que combina la temperatura del aire con la humedad relativa para estimar cómo se siente el calor en el cuerpo humano. Según algunos expertos, una sensación térmica superior a 55°C es el límite de la supervivencia humana3.

La ola de calor ha afectado a más de 30 millones de personas en Irán, especialmente a las que viven en las zonas costeras y las provincias del sur y el oeste. Las autoridades han emitido alertas rojas y naranjas por el riesgo para la salud y han recomendado a la población evitar la exposición al sol, beber mucha agua y usar ropa ligera y clara.

Los efectos del calor extremo no solo se han sentido en las personas, sino también en el medio ambiente. Irán sufre una grave crisis hídrica que se ha agravado con las altas temperaturas y la sequía. Según un informe del Ministerio de Energía, el nivel de los embalses ha bajado un 47% respecto al año pasado y el caudal de los ríos ha disminuido un 52%4.

La escasez de agua ha provocado protestas sociales en varias ciudades del país, donde los habitantes reclaman por el corte del suministro y la mala gestión de los recursos hídricos. Algunas de estas manifestaciones han sido reprimidas por las fuerzas de seguridad, lo que ha generado más tensión y violencia5.

Además, la ola de calor ha aumentado el riesgo de incendios forestales, que han arrasado miles de hectáreas de bosques y pastizales en diferentes regiones. Los bomberos y los voluntarios han tenido dificultades para controlar las llamas debido a las condiciones climáticas adversas y la falta de equipamiento adecuado6.

Los expertos advierten de que el cambio climático podría seguir provocando olas de calor más frecuentes e intensas en Irán y en otras partes del mundo. Por ello, urgen a tomar medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los nuevos escenarios climáticos.