Terremoto en Marruecos: un llamado a la oración y la compasión

Terremoto en Marruecos: un llamado a la oración y la compasión

 

 

El viernes 8 de septiembre de 2023, Marruecos sufrió uno de los terremotos más fuertes y mortales de su historia. El sismo, de magnitud 6.8, tuvo su epicentro cerca de la ciudad de Ighil, en la cordillera del Atlas, y afectó especialmente a la región de Marrakech-Safí. Según el último balance oficial, el terremoto causó 2.122 muertos, 2.421 heridos y miles de damnificados1. El terremoto también provocó daños materiales en edificios, carreteras, hospitales y escuelas, así como en monumentos históricos y culturales. El presidente de Marruecos, Recep Tayyip Erdogan, declaró el estado de emergencia en las provincias más afectadas y pidió ayuda internacional para afrontar la crisis humanitaria2.

El terremoto se sintió también en otros países vecinos, como Argelia, Mauritania, Sáhara Occidental, Portugal y España3. En algunos lugares, se produjeron escenas de pánico y evacuación, pero no se reportaron víctimas ni daños significativos.

¿Qué implica este terremoto para los cristianos?

Marruecos es un país mayoritariamente musulmán, con una población cristiana estimada en menos del 0.1%. Los cristianos en Marruecos enfrentan diversas dificultades para vivir su fe, como la discriminación social, la presión familiar, la falta de reconocimiento legal y la violencia ocasional. Los cristianos son considerados como extranjeros o traidores a su cultura y religión. La Constitución marroquí garantiza la libertad de culto, pero prohíbe el proselitismo y la conversión al cristianismo. Los cristianos no pueden tener iglesias propias ni celebrar públicamente sus ritos. La mayoría de los cristianos son extranjeros o conversos clandestinos que se reúnen en casas particulares o en lugares discretos4.

El terremoto ha afectado también a las comunidades cristianas en Marruecos, que han perdido familiares, amigos, hogares e iglesias. Algunas organizaciones cristianas han respondido al llamado de ayuda y han enviado equipos de socorro y apoyo espiritual a las zonas afectadas. Entre ellas se encuentran Open Doors (Puertas Abiertas), World Vision (Visión Mundial), Samaritan’s Purse (Bolsa del Samaritano) y Christian Aid (Ayuda Cristiana)5.

Ante esta situación, los cristianos debemos orar por nuestros hermanos y hermanas en Marruecos, para que Dios les dé consuelo, fortaleza y esperanza. También debemos orar por las autoridades y los rescatistas, para que Dios les dé sabiduría, protección y recursos. Asimismo, debemos colaborar con las organizaciones cristianas que están trabajando en el terreno, ya sea con nuestras donaciones o con nuestro voluntariado.

Finalmente, debemos recordar que Dios es soberano sobre todas las cosas y que tiene un propósito para cada situación. Tal vez este terremoto sea una oportunidad para que su luz brille en medio de las tinieblas y para que su amor se manifieste a través de su pueblo. Como dice el salmista: “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, una ayuda siempre presente en momentos de angustia. Por eso no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar” (Salmo 46:1-2).