La fábrica de bebés es un proyecto que propone crear hijos en úteros artificiales, mediante la manipulación genética y la inteligencia artificial. Se trata de una iniciativa del comunicador científico Hashem Al-Ghaili, que afirma que podría ser una realidad en 10 o 15 años1. Según él, este método de reproducción asistida ofrecería ventajas para las personas que no pueden o no desean tener hijos por vía natural, y también permitiría elegir y modificar las características de los bebés, eliminando las enfermedades y defectos hereditarios.
Sin embargo, desde una perspectiva cristiana, este proyecto plantea serias objeciones éticas, teológicas y morales, que cuestionan su legitimidad y conveniencia. Algunos de los argumentos en contra son los siguientes:
- La fábrica de bebés atenta contra el plan de Dios para la familia y la procreación. La Biblia enseña que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, y lo bendijo para que se multiplicara y llenara la tierra (Génesis 1:27-28). También enseña que el matrimonio es una unión sagrada entre un hombre y una mujer, que se complementan y se aman mutuamente, y que tienen el privilegio y la responsabilidad de engendrar y educar a sus hijos (Génesis 2:18-25; Efesios 5:22-33; 6:1-4). La fábrica de bebés rompe con este diseño divino, al separar la sexualidad de la fecundidad, al desvincular a los padres de sus hijos, y al sustituir el amor conyugal por el interés egoísta.
- La fábrica de bebés desprecia la dignidad y el valor de la vida humana. La Biblia enseña que Dios es el autor y el dueño de la vida, y que solo él tiene el poder de darla y quitarla (Job 1:21; Salmo 139:13-16; Hechos 17:25). También enseña que cada persona es única e irrepetible, y que tiene un propósito y un destino eterno (Jeremías 1:5; Romanos 8:28-30; Efesios 2:10). La fábrica de bebés ignora esta realidad, al tratar a los hijos como productos o mercancías, al someterlos a procesos artificiales e impersonales, y al pretender controlar y modificar su identidad y su destino.
- La fábrica de bebés se rebela contra la soberanía y la sabiduría de Dios. La Biblia enseña que Dios es el creador y el sustentador de todas las cosas, y que todo lo que hace es bueno y perfecto (Génesis 1:31; Salmo 104; Colosenses 1:16-17). También enseña que Dios conoce el futuro y tiene planes de paz y esperanza para su pueblo (Isaías 46:9-10; Jeremías 29:11; Romanos 11:33-36). La fábrica de bebés rechaza esta verdad, al usurpar el lugar y la función de Dios, al intentar mejorar o corregir su obra, y al confiar en la ciencia y la tecnología más que en su providencia y su gracia.
La fábrica de bebés es un proyecto que contradice los principios y los valores bíblicos, y que amenaza con alterar el orden natural y moral establecido por Dios. Como cristianos, debemos rechazar esta propuesta, defender la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, promover el matrimonio y la familia como instituciones divinas, y confiar en Dios como nuestro creador, nuestro padre y nuestro salvador.