Los tres cielos según la Biblia

Los tres cielos según la Biblia

 

La Biblia nos habla de tres cielos diferentes, cada uno con sus propias características y funciones. Estos son el cielo atmosférico, el cielo estelar y el cielo celestial. Veamos qué dice la Biblia sobre cada uno de ellos.

El cielo atmosférico

El cielo atmosférico es el espacio donde hay nubes y vuelan las aves. Es el cielo que vemos a simple vista desde la tierra. La Biblia lo llama simplemente “cielos” o “expansión”. Dios creó este cielo el segundo día de la creación, separando las aguas de arriba de las aguas de abajo. Génesis 1:6-8 dice:

Y dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Este cielo también es el lugar donde se producen los fenómenos meteorológicos, como la lluvia, el relámpago, el trueno y el granizo. La Biblia nos muestra que Dios tiene control sobre estos elementos y los usa para bendecir o castigar a su pueblo. Por ejemplo, en Deuteronomio 11:17, Dios advierte a Israel que si se aparta de él y sirve a otros dioses, cerrará los cielos y no habrá lluvia ni fruto en la tierra. Por otro lado, en Jueces 5:4, Débora y Barac alaban a Dios por haber intervenido en su favor con una tormenta que desbarató a sus enemigos.

El cielo estelar

El cielo estelar es el espacio donde hay meteoritos, galaxias, sol, luna y estrellas. Es el cielo que vemos de noche cuando miramos al firmamento. La Biblia lo llama “ejército del cielo” o “luminarias”. Dios creó este cielo el cuarto día de la creación, colocando las luces celestes para señalar los tiempos y las estaciones. Génesis 1:14-19 dice:

Y dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

Este cielo también es el lugar donde se manifiesta la gloria y el poder de Dios, ya que él es el creador y sostenedor de todo lo que existe. La Biblia nos muestra que Dios usa las obras de sus manos para revelarse a sí mismo y a su plan a los hombres. Por ejemplo, en Génesis 15:5, Dios le promete a Abraham que su descendencia será tan numerosa como las estrellas del cielo. En Salmos 19:1-6, David alaba a Dios por su obra maestra en los cielos, que declara su gloria y su sabiduría.

El cielo celestial

El cielo celestial es el lugar donde mora Dios, los ángeles, serafines y querubines. Es el cielo que no podemos ver con nuestros ojos naturales, sino solo con los ojos de la fe. La Biblia lo llama “tercer cielo” o “cielo de los cielos”. Este cielo es el más alto y sublime de todos, ya que es el trono y la morada de Dios. Jesús nos enseñó a orar diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre” (Mateo 6:9). Salomón, cuando edificó el templo, reconoció la soberanía de Dios y dijo: “Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8:27).

Este cielo también es el lugar donde se encuentra el santuario celestial, el modelo original del cual fue hecho el santuario terrenal. En este santuario, Jesús ejerce su ministerio sacerdotal a favor de su pueblo, intercediendo por él y purificando sus pecados. La Biblia nos muestra que Dios nos ha dado acceso a este cielo por medio de la sangre de Cristo, que entró una vez por todas en el lugar santísimo. Hebreos 9:11-12 dice:

Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

 

Los tres cielos que la Biblia nos presenta son una muestra de la grandeza y la bondad de Dios, que ha creado todo lo visible e invisible para su gloria y para nuestro bien. Dios nos invita a contemplar su obra en los cielos y a confiar en su amor y su poder. Él también nos promete que un día nos llevará a su presencia, donde podremos verle cara a cara y disfrutar de su comunión eterna. Apocalipsis 21:1-4 dice:

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Que este sea nuestro anhelo y nuestra esperanza. Amén.

Referencias

1 Los 3 Cielos según la Biblia - Recursos Bíblicos

2 Los tres cielos que hay según la Biblia - Pura Biblia

3 Tercer Cielo - Wikipedia, la enciclopedia libre

4 Imagen del primer cielo