La música es un don de Dios que puede tocar nuestro corazón y alma. En un mundo lleno de ruido y confusión, la música cristiana puede ser un refugio y un consuelo.
La música es una forma de adorar a Dios. En Salmos 100:1-2, se nos invita a
„Aclamad a Jehová, toda la tierra. Sirved a Jehová con alegría“. La música puede ser una forma de expresar nuestra alegría y gratitud a Dios.
La música también puede ser un ministerio. Los músicos cristianos pueden usar su talento para compartir el mensaje de Dios con los demás. En Colosenses 3:16, se nos recuerda que
„La palabra de Cristo more en vosotros ricomente“. La música puede ser una forma de compartir la Palabra de Dios con los demás.
En resumen, la música es un don de Dios que puede tocar nuestro corazón y alma. Debemos usar la música para adorar a Dios y compartir el mensaje de Dios con los demás. Como dice el apóstol Pablo en Efesios 5:19,
„Hablando entre vosotros con salmos, con himnos, con cánticos espirituales“. Si usamos la música para adorar a Dios y compartir el mensaje de Dios, podemos estar seguros de que Él nos guiará y nos dará la fuerza necesaria para superar cualquier desafío.
Fuente: Christian Today